domingo, 11 de marzo de 2012

Reconocer a Jesús

La prédica de hoy versa sobre lo que el pastor Ricardo Vallette denomina "Simplemente Jesús y tú. Todo se trata de Él".
El pastor comienza hablando de Filipenses 2: 9-11 cuando la Palabra de Dios dice que: "Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre". 
Luego hace referencia a lo planteado en Mateo 20:28 cuando dice que: "como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos". Después nos presenta a Juan 10:10 cuando dice que: "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia".
En esta tres citas se nos presenta a Jesucristo como es el Señor y el Hijo del Hombre, que vino a servir, a sacrificar su vida para perdón de nuestros pecados, para darnos vida y vida en abundancia.
De todo esto el pastor, extrae una primera máxima  muy valedera para los cristianos: "Jesús no es un opción, es una total necesidad".
Una necesidad para entrar en relación personal con Jesucristo, porque:
1) Jesús es Dios y fuimos creados por Él y para Él.
2) Jesús es Rey.
3) Jesús es la respuesta a cada una de nuestras necesidades.
Luego, extrae una segunda máxima que dice: "La proximidad a Jesús es lo único que satisface".
El pastor termina con dos citas bíblicas. La primera 1 Corintios 1:9 que dice: "Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor". y la otra en Apocalipsis 3:20 que dice: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo".
Dios es fiel y verdadero para cumplir su promesa de salvación de la humanidad a través de su hijo Jesucristo, quien está a la puerta de tu corazón y te llama a la espera de que tú abras la puerta y le dejes entrar a transformar tu vida para bien.
Simplemente reconoce a Jesucristo como tu salvador personal. Amén.

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